Mi esposo Celsio recién graduado en el Instituto Bíblico estuvo participando junto con otros jóvenes pastores en la campaña del evangelísta Tomy Hicks cuando estuvo en Buenos Aires con una revolución tan inmensa del Espíritu Santo que conmovió a todo el país. Como resultado de esa gran campaña, en la que suceden muchísimas conversiones, además de los tremendos milagros ocurridos, una sencilla mujer llegó a Celsio pidiendo que alguien visitase su hogar, porque había un grupo de vecinos y amigos que querían oír hablar del evangelio.
Accediendo a su invitación (mi esposo todavía era soltero) fue con alguien más a esa casa y que inmensa la sorpresa, porque no sólo su casa estaba llena sino la vereda y la calle. Dios hizo maravillas esa noche. Y esto dio motivo para repetir las visitas hasta que se formalizaron cultos regulares en ese barrio. Un gran número de personas convertidas al evangelio, fueron bautizadas, naciendo así la iglesia de Temperley en La Perla. Como misionera fui con mi amiga Carmencita a Temperley y allí conocí a Celsio. Fuimos a llevarle una invitación para una Convención en Mar del Plata donde se dictaría un curso de adiestramiento para obreros con el hno. Samuel Sórensen y su esposa Ester. Participamos de ese curso, estuvimos largo tiempo allí. Con Celsio nos pusimos de novios y al año me casé. Luego fuimos a Chile, estuvimos en Punta Arenas, trabajando para el Señor, y cuando volvimos de la Patagonia regresamos a Mar del Plata. Estando allí en esa cuidad quedé embarazada de mi primer bebé pero lo perdí y lo mismo me pasó con el segundo embarazo. Pero cuando la ciencia decía que no insistiera mas, quedé embarazada otra vez y de ese embarazo nació mi hijo Iván. Estuve que estar casi todo el tiempo en cama guardando mucho reposo. Había unas hermanas que velaban por mi durante ese proceso. Estaba en sus comienzos todavía la obra de Mar del Plata y no son fáciles los comenzos; siempre hay muchas cosas que faltan; pero en medio de esa situación Dios nos socorría. Recuerdo aquel momento tan difícil cuando vimos que nuestro Iván se nos moría. Que tremendo momento pasamos fue desesperante. Orabamos pero parece que no había respuesta. Celsio se fue a la casa del hno. Samuel a contarle lo sucedido. Yo no se que pasó pero Iván comenzó a mejorar y cuando mi esposo llegó estaba sentado en la cama alegre y gozoso.
Otra de las experiencias que viví, fue en esa misma ciudad, cuando junto con un puñadito de hermanos concurriamos a las reuniones que se realizaban en una carpa que estaba plantada en un baldío junto al lugar donde teníamos el curso. La carpa era bastante precaria y tenía agujeros por todos lados; muchas veces al mirar al techo de esa carpa se podían ver las estrellas del cielo de Mar del Plata.
Fue en esos comienzos, que como dice el libro de los jueces en el capítulo 5 verso 15 " hubo grandes resoluciones del corazón ". Después de un tiempo de ayuno y oración fue en nuestra pequeña cocina de la casita que teníamos en Mar del Plata de la calle Rivadavia del barrio Don Bosco, donde estábamos Celsio, yo, el hno. Felix Ferreyra, hno. Samuel Sórensen, Ester, Hugo el hermano de Celsio y no recuerdo si había alguien más, pero fue allí en aquel lugar que se plantaron los principios cuando esta organización se comenzaba a formar y todavía no tenía un nombre que la identificara y fue en la Patagonia donde surgió. Al regreso de un viaje que el hno. Samuel Sórensen había hecho al sur vino con esa novedad de ponerle esa denominación Movimiento Cristiano Misionero sin la letra y que lleva ahora.
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| PUERTO NATALES (CHILE) |
Si bien es cierto que las reuniones que se realizaban en la carpa eran tremendas por la presencia y manifestación del Espíritu Santo, donde milagros sucedían, muchos de los que concurrían eran llenos del Espíritu, como también pasaba que sentían llamamientos para el servicio del Señor. Aunque eramos criticados por muchos Dios obraba; nos llegaron a llamar "la patrulla chiflada" (porque de chiflados y de locos teníamos bastante) porque nos atrevíamos a creerle a Dios y a sus promesas.Hubo entre nosotros también un hermano Hachins que si bien estaba de paso fue usado de Dios en ese momento porque significó mucho para el grupo en sus comienzos. Fue el hombre que nos mostró por las Escrituras la importancia del sostenimiento de los obreros y la obra movilizándose por fe Fue el hno. Hugo Contreras quien colaboró también en esa parte para dar cumplimiento poniendo por obra y enseñando estos principios.Todavía no estaba el Movimiento Cristiano Misionero funcionando como organización cuando ya se estaba trabajando como tal. En la Patagonia ya se estaban comenzando alguna obra así como también como en gran parte de la provincia de Buenos Aires. En Mar del Plata, junto al hno. Samuel y su esposa fueron quienes dieron su vida con su ministerio a ese semillero de hombres y mujeres de Dios que esparciéndose por todas las provincias salieron a proclamar a Cristo como Salvador. Muchos se encaminaron al sur del país, otros al norte, pero a cualquier punto cardinal del territorio que se encaminaran llevaban consigo esta verdad la cual perdura hasta hoy.
Como es lógico esto no nació de la noche a la mañana, sino que tomó su tiempo de oración y ayunos, de búsqueda intensa de Dios, meses y años que transcurrieron. Y viajamos de un lado a otro. Se que se había marcado mucho en nosotros y se hacía real esa palabra... "la mies a la verdad es mucha pero los obreros pocos" necesitábamos multiplicarnos en muchos mas para poder alcanzar a mas localidades y a mas provincias.
El principio de la multiplicación de obreros surgió como resultado de una necesidad. Jesús dijo: "Id y haced discípulos a todas las naciones..."
El discípulado . Formar futuros obreros y pastores con el objetivo de ser canales de bendición continuando la obra del Señor con los mismos principios adquiridos desde el comienzo. Eso nos identificó como familia y como organización. Esta base establecida con este modelo sobre el que modestamente Dios en su misericordia designó a estos hombres, seres humanos con falencias, con aciertos errores y debilidades el depositar sobre ellos estas herramientas para hacer la obra de esta forma y establecer iglesias fuertes fundamentadas en estas bases bíblicas, poniendo en evidencia una visión de alguien con objetivos claros para encausar una obra.
La familia de Temperley sufrió algunas dificultades que casi trajo su extinción, después de casi tres años de ausencia nos encontrábamos de regreso. Porque orando un día sentimos una carga grande en nosotros por Buenos Aires. Fue un comienzo
difícil pero muy glorioso. Dios fue levantando una congregación y algunos discípulos que se unieron a nosotros en la visión de venir y conquistar la Metrópolis para Cristo.
Dios nos habló de venir a Constitución. Dios nos guió a tener cultos en la plaza.
Comenzamos con un grupo teniendo dos reuniones diarias, luego mermamos paulatinamente a tres reuniones semanales y así estuvimos en esa congregación al aire libre por seis meses. Había un grupo fiel de unos sesenta hermanos y luego se reunían de doscientas a trescientas personas. Allí se convirtieron muchas familias, entre ellas la familia Ferreyra. Los nuevos convertidos pedían bautismo y alguno sugirió que lo podíamos hacer en la pileta de la plaza. Fue una revolución gloriosa ese día del bautismo. Entre los presentes estaba el pastor Samuel Sórensen, varios periodistas de radio y televisión, muchos diarios y Pipo Mancera vino a televisar el acontecimiento para su programa Sábados circulares. Fue un espectáculo púbico sin precedentes, aunque lamentablemente no teníamos un lugar establecido para enviar a la gente. Pero después de mucho buscar conseguimos un salón con dos sótanos en la calle Independencia y San José y allí seguimos las reuniones.
En un culto donde predicaba el pastor Sórensen estábamos apiñados, no cabía un alfiler. Allí Dios nos habló de comprar una propiedad y lo confirmó con su siervo; fuimos a ver una iglesia que estaba en venta y las condiciones que presentaban se hacían imposible para nosotros. Lo expusimos a los hermanos en la congregación y Dios hizo un glorioso milagro.Yo pensé es un inmenso edificio, cuando Celsio se aparece con los planos del lugar allí en Independencia. Pero los hermanos estaban animados y se reunió dinero para comprarlo; muchos se despojaron de bienes personales y cosas de muchísimo valor para hacer su donación. Dieron ese paso de fe muy importante.
Dios quiso que viviera toda esta vida de aventuras en Dios. Junto con mi esposo hemos viajado y conocido muchos lugares que nunca nos hubiéramos imaginado conocer. Dios nos metió muchas veces también en situaciones límites para que le conociéramos mas de cerca, sorprendiéndonos a cada paso. Muchas veces nuestra fe fue probada, pero de todas ellas nos hizo salir triunfantes. Quiero resaltar que en una oportunidad nos tuvimos que presentar ante un grupo de acreedores dándonos un pequeño plazo de unos días para saldar una deuda muy grande y como burlándose dijeron "vamos a ver si llueve la plata del cielo".
Pero así como esa en muchas oportunidades nos encontramos que íbamos a saldar alguna deuda y ya alguien la había pagado. El Señor ha demostrado vez tras vez su fidelidad en diferentes situaciones y circunstancias, no importando el lugar o el país donde nos encontrábamos. Estos pasos que en situaciones en las que no teniendo nada nos impulsábamos a tirarnos en las manos de Dios, son las que nos llevaron a comenzar una y otra vez desafíos de fe como para adquirir un Templo tan grande como el de la calle ITUZAINGÓ 1021 del barrio Constitución.
Tenía a Iván chiquito y estando aquí en este edificio nace Walter mi segundo hijo.
Después de haber estado trabajando en Santiago del Estero y en el sur del país, vinieron para integrarse a trabajar con nosotros mi cuñada Emma y María Corallo su compañera de tareas. Ellas fueron designadas a realizar un trabajo de mucha responsabilidad atendiendo al discipulado.
La época del setenta aquí en la Argentina estaba gobernada por las Fuerzas Armadas y era una situación muy difícil. Era algo común ver personas desaparecidas en secuestros o muertas en las calles. Estuve en España con mi esposo por algún tiempo y cuando volvimos encontramos que nuestro hijo Iván estaba mezclado entre la juventud politizada y en un gran compromiso político que hizo muy mal a su mente por las cosas que habían inculcado en él. Por causa de eso estuvo muy enfermo mentalmente y por un tiempo estuvo internado en un hospital atendido por médicos ateos, que no le ayudaban mucho en lo espiritual.
A pesar de eso Dios hizo un milagro, librándolo de padecer el electroshock que para un chico de trece años seria muy problemático para su futuro.
Se empezó a recuperar poco a poco y ahora que han pasado los años se encuentra sirviendo al Señor siendo de mucha bendición para todos.
En aquel tiempo recibí una carta de un hermano que está al frente del Instituto Bíblico Elím en Nueva York invitando a Walter para ir a estudiar allí. El estaba muy inquietado y a todo esto cuando casi tenía dieciseis años lo llevé para que pueda ingresar en el año mil novecientos setenta y cinco. Por causa de la enfermedad de Iván, para su recuperación el médico aconsejó desligarlo un poco del ambiente donde había mucha gente y fuimos a Mar del Plata a la casita que teníamos allí.
En Los Angeles, un ministerio muy conocido en Estados Unidos por el trabajo social que realizan y también por su programa de televisión " La Iglesia en su casa", ha sido muy caro para mi yo les conozco desde hace muchísimos años y el haber invitado a mi hijo Walter a integrarse a la Misión para trabajar con los necesitados y dando ayuda a tanta gente; el fue levantado como un líder y por espacio de ocho años estuvo trabajando allí y fue muy querido en este lugar y tomó una carga tan grande teniendo gente a su cargo formando un equipo de trabajo muy fuerte para esa Misión. El tiene el corazón de su padre, porque sirve a Dios con todo su corazón y para toda esa gente que todos los días debían ser atendidos. El trabajo que hizo allí lo llevó a prepararse mas y tomar estudios en Foller Seminary porque era muy necesario para vivir en Estados Unidos tener una preparación ministerial.
Se casó, tiene su familia y añadió a su visión la familia del Pacto en la Fundación la Hora Hispana en la tarea de fundar iglesias en español y sirve al Señor junto a su familia en California E.U.A.
Para ese tiempo a pesar de ser el de Ituzaingó un edificio muy grande nos fue resultando ser chico porque la visión con el discipulado se iba multiplicando. Aunque teníamos el salón para los cultos y la casa pastoral no era suficiente porque ya teníamos en casa casi treinta jóvenes preparándose; ya era imposible por el poco lugar que ya nos estaba quedando y comenzamos a orar que Dios supliera una casa para los discípulos y un día, nos encontramos comprando una vieja escuela. Para adquirir ese lugar hicimos la oración que realizó Abraham con su siervo cuando éste fue en busca de la prometida para su hijo Isaac.
Era una casa para demoler pero entre todo el grupo y hermanos de la congregación que fueron a colaborar la restauramos, arreglamos y pintamos y así surgió ELIM (La casa de los discípulos ) en calle Hernandarias 1750, en el barrio de La Boca.
Nuestro deseo era que fuera un verdadero Elim, un lugar de oasis. Paralelamente la Municipalidad de la Ciudad De Buenos Aires tuvo el proyecto de construir una autopista que atravesaría justo donde estaba emplazado el templo de la calle Ituzaingó y tuvimos que trasladarnos para el nuevo lugar que habíamos adquirido, abandonando aquel amado lugar.
Quiero tomar tiempo en mencionar a dos vidas que nos estaban esperando cuando fuimos a España y volvimos. Mientras que estaba en España con mi marido había algo en nuestros corazones y era la necesidad de levantar una obra entre los niños huérfanos. Después de este viaje una jueza de menores de la localidad de Lomas de Zamora en la provincia de Buenos Aires, nos llamó y nos aconsejó que preparemos algún obrero para ayudar en esta necesidad, aunque Dios ya tenía preparados al matrimonio formado por los hermanos Ramón y Angélica García, mientras estábamos orando en España, ellos lo hacían en Argentina para ser parte en éste ministerio. Y no pasó mucho tiempo de nuestro regreso al país y a no mas de treinta días de la jueza ya nos estaba enviando los primeros niños, los cuales tenían edades diferentes. Primero usaron el salón de la iglesia en Temperley hasta que pudiéramos conseguir una quinta en la localidad de Guernica distante unos treinta y siete kilómetros y medio de la capital, donde teníamos un encargado con su esposa comenzando un Hogar para Adolescentes. Luego vendimos allí para adquirir la quinta de Burzaco y eso también fue por milagro y provisión de Dios.
En ese tiempo el país estaba pasando por una necesidad económica muy grande pero en el Hogar nunca faltaba la provisión para tener el alimento sobre la mesa, porque ésta era una obre de fe. Los hermanos Ramón y Angélica trabajaron con mucha fuerza por mas de quince años. Luego los chicos crecieron y cada uno tomó diferentes direcciones; el gobierno no envió mas niños y entendimos que Dios tenía otras cosas para nosotros que debíamos de hacer. Estando trabajando en Hernadarias recibimos un llamado telefónico del pastor Julio Flores de la ciudad de San Salvador de Jujuy, bien al norte del país, para decirnos si podíamos recibir a un evangelísta llamado Juan Climenti para tener unos cultos aquí en la capital. Antes que despegara el avión que trasladaría a la Ciudad de Buenos Aires al evangelista, arriba una ambulancia estando a punto de despegar para que orara por un enfermo terminal. En el vuelo se enteró lo que había pasado después de la oración de fe con ese hombre que estaba moribundo, por efecto de esa oración fue levantado de la muerte, y cuando el evangelista llegó a Buenos Aires para empezar la campaña, en la primera noche se produjo una explosión espiritual sin precedentes; los diarios y las noticias comenzaron a inundar la ciudad y fuimos sorprendidos de tal manera que nuestra campaña continuó con muchísimo éxito en el mismísimo obelisco en el centro de la ciudad y a los pocos días tuvimos que cambiar de lugar por la inmensa multitud de personas que se reunían cada noche impidiendo la libre circulación vehicular en la zona. Entonces pedimos ocupar la Plaza Constitución otra vez volviendo al lugar de donde habíamos comenzado nuestra obra. Miles estaban presentes cada noche y tuvimos una visita inesperada; un evangelísta de Puerto Rico que vino acompañado por mi hijo Walter, nos dió la posibilidad de tener dos campañas una por la tarde y otra por la noche y cientos venían a aceptar a Jesús, cientos eran liberados de demonios, sanados de diferentes enfermedades y orientando a personas necesitadas de atención espiritual. Allí tuvimos nuestro segundo bautismo que fue diferente al primero por lo multitudinario. Habían docenas de nuevas vidas que pedían bautismo, y usamos la misma pileta de la plaza y muchos pastores de la ciudad y alrededores fueron llamados para colaborar. Esto nos llevó a hacer otro paso de fe. Un teatro en el centro del barrio de La Boca en la Avenida Almirante Brown tenía un cartel de venta y viendo Celsio que en Hernandarias ya no cabían más, este teatro fue ofrecido y dimos ese paso para comprarlo. Después de cinco años llegó la batalla mas grande de nuestra vida. Poder sostener las deudas y conflictos era muy pesado para Celsio, viendo que las luchas eran cada vez mas grandes ya sean espirituales y físicas, estando todavía en este teatro hizo un viaje a la Pampa distante unos quinientos sesenta Kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, y estuvo en una campaña evangelística con el pastor Carlos Cabrera, y pidió oración por su salud y el quince de Marzo de mil novecientos noventa y dos partió a la presencia del Señor. Yo nunca pensé que después de veinte años Dios iba a darme la oportunidad de seguir con la misma visión y deseo de servir a Dios aquí en Buenos Aires. Pero estos últimos años después de la partida de mi esposo ya a mi edad de ochenta y dos años sigo con el mismo amor y deseo aunque yo se que vendrán los cambios, no sé si estoy muy cerca o muy lejos para estar con él y mi Señor y aunque sé que él está conmigo he podido entender que por esta razón yo nací.
La pastora Margaret Mitchell de Contreras, partió a la presencia del Señor el día once de Septiembre del año dos mil diecinueve.